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title: "El Progreso: la esquina de Barracas que empuja como hace 85 años"
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  - "Bares"
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  - "La Calle"
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author_bio: "Noticias del Sur de Buenos Aires para sus vecinos y comercios."
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category_description: "Historias de personas, comercios, oficios, familias y personajes que forman parte de la vida y la identidad de los barrios del Sur de Buenos Aires."
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# El Progreso: la esquina de Barracas que empuja como hace 85 años

![Bar el Progreso](/download/multimedia.normal.a269a9bd53e2b0d8.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)En la esquina de **Montes de Oca y California**, en Barracas, hay un bar que parece haber quedado detenido en otra época, aunque su vida cotidiana transcurre en pleno 2026. Se llama **El Progreso**, funciona desde 1942 y todavía conserva buena parte de la estética que lo convirtió en uno de los cafés tradicionales del barrio: madera, espejos, muebles antiguos, una barra que atraviesa el salón y objetos que acumulan décadas de historia.

El local ocupa la planta baja de un edificio construido en 1911 y está reconocido como **Bar Notable de Buenos Aires**. La Ciudad lo incorporó hace años a sus circuitos gastronómicos y culturales y lo describe como un lugar de encuentro que conserva elementos originales, entre ellos la barra de madera, los sifones, carteles esmaltados y fotografías de distintas épocas.

Pero la noticia de **El Progreso** no está solamente en su pasado. Está en lo que sucede hoy detrás de esa puerta de dos hojas.

El bar continúa en manos de la familia Moreno. En 1958, María Licinia Tomás y su marido, Aureliano Moreno, llegaron desde Asturias y se hicieron cargo del comercio, que ya funcionaba desde hacía más de una década. Su hijo César Moreno Tomás es actualmente quien está al frente del lugar.

La esquina también cambió junto con Barracas. Cuando la familia comenzó a manejar el bar, la zona tenía una intensa actividad fabril. Los trabajadores de empresas que hoy ya no existen formaban parte de la clientela habitual. César Moreno recordó recientemente que los obreros de fábricas como Noel, Fabril Financiera y Bagley llegaban al bar para comer, tomar un café o reunirse.

Ese movimiento industrial desapareció de la zona y también cambió la manera en que se mueve la gente por la avenida. El Progreso, sin embargo, permaneció.

La particularidad es que hoy el bar tiene otra clase de visitantes. Además de los clientes habituales y de quienes llegan atraídos por su historia, el local se transformó en una **locación frecuente para producciones audiovisuales**. Películas, series y publicidades utilizaron la esquina y su interior precisamente por una escenografía que no necesita ser reconstruida: está ahí desde hace décadas.

Durante los rodajes, la dinámica de la cuadra cambia. Llegan camiones de técnica, equipos de iluminación, vestuario y catering, mientras algunos vehículos ocupan lugares de estacionamiento para facilitar el trabajo de la producción. Para quienes viven en los alrededores, ya no resulta extraño encontrarse con una filmación en la esquina.

## Una esquina que encontró otra manera de seguir funcionando

El fenómeno tiene además una explicación económica. Según contó Moreno en una entrevista publicada en agosto, el bar comenzó a recibir producciones audiovisuales también como una forma de generar ingresos complementarios en un momento en que el consumo gastronómico atraviesa dificultades. “Como quien tiene una joya o una pintura preciada, yo tengo el bar”, explicó al hablar de la relación con el lugar.

La frase ayuda a entender por qué **El Progreso** no es simplemente un café antiguo conservado como pieza de museo. Es un comercio que continúa abierto y que encontró una actividad adicional alrededor de aquello que durante décadas fue parte de su identidad: su aspecto.

En el interior todavía se encuentran la antigua caja registradora, los sifones, la cortadora de fiambre, las mesas y sillas de madera y distintas fotografías y objetos relacionados con la historia del barrio. Esos elementos fueron quedando incorporados al paisaje del bar con el paso de las generaciones.

También pasaron por sus mesas artistas y figuras conocidas. La propia Ciudad menciona entre sus visitantes a Diego Capusotto, Hugo Arana, Alfredo Casero y Elena Roger, mientras que las producciones audiovisuales convirtieron al local en un escenario recurrente.

Pero en una mañana cualquiera, antes de que aparezca un equipo de filmación, El Progreso vuelve a ser lo que fue durante décadas: una esquina de Barracas donde alguien entra a tomar un café, pide un tostado, se encuentra con otra persona o simplemente ocupa una mesa junto a la ventana.

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