
Comerciantes de La Boca reclaman por el futuro de la Ribera
Editor
El futuro de la Ribera de La Boca abrió una nueva discusión entre quienes trabajan en uno de los principales circuitos turísticos del barrio. El proyecto para instalar locales comerciales en el entorno de Vuelta de Rocha generó el rechazo de feriantes y organizaciones locales, que reclaman que cualquier transformación del área contemple a quienes ya desarrollan allí su actividad económica.
El planteo tiene un antecedente inmediato. La tradicional Feria de Artesanos de Vuelta de Rocha, que funcionaba desde hacía más de cuatro décadas frente a Caminito, fue trasladada en septiembre de 2024. Los feriantes cuestionaron entonces que cambiar de ubicación podía afectar sus ventas porque el nuevo emplazamiento no tenía el mismo movimiento turístico. La Justicia había frenado inicialmente el traslado a partir de un planteo de los trabajadores, aunque finalmente el Gobierno porteño concretó la reubicación.
Desde entonces, el lugar siguió siendo escenario de reclamos. En julio de 2026, feriantes y vecinos volvieron a movilizarse por el proyecto que contempla instalar alrededor de 180 locales comerciales en el sector comprendido entre el Transbordador, la avenida Pedro de Mendoza y la calle Rocha. Según Tiempo Argentino, la propuesta surgió a partir de un permiso otorgado por la Administración General de Puertos a la Asociación Mutual de Feriantes y Puesteros “22 de Enero” para ocupar una superficie de 315,18 metros cuadrados.
La discusión, sin embargo, no se limita a la cantidad de puestos ni a quién administrará el espacio. Para los trabajadores que tienen allí su actividad, el punto central es otro: qué lugar tendrán quienes ya viven de vender en La Boca cuando cambie la configuración comercial de la ribera.
Sebastián Arrache, artesano y delegado de la feria, expresó el rechazo de los feriantes a la instalación de los nuevos puestos y cuestionó que las estructuras puedan interponerse entre quienes recorren la zona y el Riachuelo.
Ese planteo tiene una dimensión económica concreta. En La Boca, la actividad comercial vinculada al turismo depende en buena medida de la circulación de visitantes. Caminito, Vuelta de Rocha y la ribera forman un circuito en el que conviven restaurantes, comercios, artesanos, feriantes y actividades culturales. Cambiar el recorrido o modificar los espacios de permanencia puede alterar también dónde se concentra el público.
El reclamo por un lugar para trabajar
La discusión sobre la feria comenzó antes del actual proyecto. En 2024, los trabajadores ya advertían que trasladar sus puestos podía significar perder visibilidad y compradores. La feria tenía más de cien trabajadores y una trayectoria de más de 40 años en su emplazamiento tradicional.
Ahora, el reclamo vuelve a aparecer dentro de una discusión más amplia sobre el desarrollo de la Ribera de La Boca. El proyecto de los locales comerciales no es presentado por sus impulsores únicamente como una cuestión de puestos: también aparece vinculado con la intención de generar actividad económica en un sector de fuerte circulación turística.
Para los comerciantes y trabajadores independientes, la pregunta es cómo se distribuye esa nueva actividad. Una transformación puede generar nuevos espacios de venta, pero también modificar las condiciones de quienes ya trabajan en el lugar. En una zona donde el paso de turistas es determinante, la ubicación de cada puesto, local o feria forma parte del negocio.
A esto se suma una cuestión administrativa. El área involucra competencias de la Ciudad y de organismos nacionales vinculados con la ribera y el puerto. El permiso mencionado para la instalación de los locales fue otorgado por la Administración General de Puertos, mientras que la situación de los feriantes trasladados por la Ciudad permanece en discusión.
En ese contexto, los comerciantes y feriantes reclaman participar de la definición sobre el futuro del espacio. El planteo no apunta solamente a conservar una ubicación histórica: también busca que las decisiones sobre una zona con fuerte movimiento turístico tengan en cuenta a quienes dependen de esa circulación para sostener sus ingresos.
La disputa por Vuelta de Rocha, así, terminó convirtiéndose en una discusión sobre qué modelo comercial tendrá La Boca. Mientras el proyecto propone incorporar nuevos espacios de venta, los trabajadores que ya están instalados en el circuito reclaman que la transformación no implique perder el lugar desde el cual construyeron su actividad.







