

El 5 de febrero de 2014, un incendio en el depósito de la empresa Iron Mountain, ubicado en Azara 1245, Barracas, terminó en una de las tragedias más recordadas del sur de la Ciudad de Buenos Aires. El incendio comenzó durante la mañana, cuando se activaron las alarmas del depósito donde la empresa almacenaba documentación de distintas empresas. El establecimiento ocupaba más de 10.000 m2, delimitados por Azara, Jovellanos y Benito Quinquela Martín. Ante la magnitud del fuego, fueron convocadas distintas dotaciones de bomberos y equipos de emergencia.
Mientras los rescatistas trabajaban para controlar las llamas, parte de la estructura del edificio cedió. Una pared se desplomó sobre el sector donde se encontraban quienes participaban del operativo. El derrumbe provocó la muerte de ocho bomberos y dos integrantes de Defensa Civil. Otros trabajadores de los equipos de emergencia resultaron heridos.
Las víctimas fueron Leonardo Day, Anahí Garnica, Eduardo Conesa, Damián Véliz, Maximiliano Martínez, Juan Matías Monticelli, Sebastián Campos, José Luis Méndez Araujo, Pedro Báricola y Facundo Ambrosi. Sus nombres son recordados cada año durante los actos que se realizan alrededor del aniversario de la tragedia.
Este año se cumplieron 12 años de aquel episodio, que dejó diez personas fallecidas entre bomberos y rescatistas de Defensa Civil. Más de una década después, el lugar continúa asociado al reclamo de familiares, vecinos y organizaciones que plantearon que el predio pueda transformarse en un espacio público, verde, y de memoria, destinado a recordar a quienes murieron durante el operativo y a preservar la historia de lo ocurrido.
Un incendio que todavía espera respuestas
Con el paso de los años, la investigación judicial se convirtió en otro de los capítulos centrales de la historia. En 2015, una pericia de la Policía Federal informó que había elementos que indicaban que el incendio había sido provocado de manera intencional, entre ellos restos de sustancias combustibles y dispositivos que no formaban parte de los equipos habituales del depósito. Sin embargo, la discusión judicial no terminó allí. La causa avanzó durante los años siguientes y en 2023 fue elevada a juicio oral contra 18 acusados, entre directivos de la empresa y exfuncionarios porteños vinculados con tareas de fiscalización.
En septiembre de 2026, además, la Corte Suprema de Justicia de la Nación rechazó los recursos presentados por las defensas de tres acusados que buscaban que se declarara la prescripción de la causa. La decisión dejó vigente el avance hacia el juicio oral para los 18 imputados, aunque el máximo tribunal no se pronunció sobre la responsabilidad de los acusados ni fijó una fecha para el comienzo del debate.
Así, a 12 años del incendio de Iron Mountain, la dimensión judicial continúa abierta mientras familiares y vecinos mantienen presente el reclamo por la memoria de las víctimas.
El pedido para darle al lugar (aún baldío) otro destino, no es nuevo. Ya en 2015, vecinos de Barracas y bomberos que habían participado del operativo impulsaron una propuesta para expropiar el predio y convertirlo en un centro comunitario, con un espacio destinado a homenajear a los diez fallecidos.
Años más tarde, en 2023, volvió a plantearse formalmente una iniciativa para que el inmueble fuera destinado a un espacio verde de uso público y a un sitio de memoria. El proyecto proponía incorporar una muestra permanente sobre la tragedia y actividades vinculadas con la prevención de incendios y la tarea de los cuerpos de bomberos. La propuesta adquirió nuevamente relevancia después de que, en abril de 2023, otro incendio afectara el predio que había ocupado la empresa en Barracas. El episodio volvió a poner las instalaciones y la historia de 2014 en el centro de la discusión pública.
Para los sectores que impulsan la transformación del lugar, la idea de un espacio público en Barracas no se limita a generar un nuevo sector verde en una zona densamente urbanizada. También busca que el sitio conserve una referencia permanente a quienes perdieron la vida durante el operativo y que las nuevas generaciones puedan conocer qué ocurrió aquella mañana.








